¿Ya está decidido el camino de Chedraui hacia la reelección?

¿Ya está decidido el camino de Chedraui hacia la reelección?

Foto: Enfoque

La pregunta comienza a rondar el escenario político de Puebla: ¿se está cocinando un fraude electoral o, cuando menos, pareciera que el camino ya está trazado para que José Chedraui Budib permanezca otros tres años al frente del Ayuntamiento de Puebla?

 

Está claro que no hay evidencia para afirmar que habrá un fraude electoral, así como tampoco puede darse por hecho que una eventual candidatura de Chedraui implique que tenga asegurado el triunfo.

 

Pero el entorno político comienza a generar una percepción distinta: Chedraui ya anunció que buscará la reelección, competirá en el proceso interno de su partido y solamente dejará el cargo cuando se conozca la convocatoria y las reglas para participar.

 

Hasta ahí, todo se encuentra "dentro de los cauces políticos previstos", el problema aparece cuando ese anuncio se coloca frente a una administración que ha recibido fuertes cuestionamientos y frente a una ciudad que enfrenta problemas que siguen sin resolverse.

 

 La pregunta entonces deja de ser solamente si Chedraui quiere reelegirse y pasa a ser qué tan abierta y competitiva será la contienda que definirá su permanencia.

 

Porque mientras el alcalde prepara su eventual candidatura, en el ambiente político comienzan a escucharse versiones de que, pase lo que pase en la contienda interna, Chedraui será el candidato y que, posteriormente, terminará ganando la elección.

 

Son versiones, no hechos comprobados, pero cuando una elección comienza a percibirse como un trámite antes de que siquiera se conozcan las reglas, inevitablemente surgen dudas sobre las condiciones en las que se desarrollará.

 

Y es precisamente ahí donde el desempeño del gobierno municipal adquiere relevancia; si Chedraui pretende pedir nuevamente el voto de los poblanos, tendrá que hacerlo frente al balance de su administración y a las condiciones en las que se encuentra actualmente la capital. Seguridad, servicios públicos, agua, movilidad, infraestructura y atención a las necesidades cotidianas de los ciudadanos forman parte de una realidad que difícilmente puede separarse de cualquier discusión sobre una eventual reelección.

 

El escenario resulta todavía más llamativo porque Chedraui no solamente pretende competir por la candidatura: busca utilizar la figura de la reelección para permanecer en el cargo después de un periodo de gobierno que sus críticos consideran insuficiente y alejado de las expectativas generadas al inicio de su administración.

 

Por eso la discusión no debería reducirse a si el alcalde tiene derecho a buscar nuevamente el cargo. Lo tiene, dentro de las reglas que establezcan la ley y su partido; la verdadera discusión está en si habrá una competencia real, si todos los aspirantes tendrán las mismas condiciones y si los ciudadanos podrán decidir libremente con base en los resultados del gobierno que pretenden reelegir.

 

La separación de Chedraui del Ayuntamiento, una vez publicada la convocatoria y conforme a las reglas que se establezcan, será otro momento clave. A partir de entonces, cualquier utilización de recursos públicos, estructura gubernamental o posición institucional para favorecer una candidatura tendría que ser vigilada con especial atención por las autoridades electorales y por los propios partidos.

 

Así, la pregunta queda sobre la mesa: ¿estamos frente a una contienda que apenas comienza o frente a un escenario político en el que el resultado pareciera estar encaminado desde antes?

 

No hay elementos para afirmar que la elección esté arreglada. Pero la percepción de que Chedraui podría tener despejado el camino hacia la reelección, pese a los cuestionamientos sobre su gobierno y a las condiciones que enfrenta Puebla capital, es precisamente lo que puede terminar convirtiéndose en uno de los principales temas de la próxima contienda.

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