José Chedraui, entre discursos de una ciudad digna y la basura en las calles

José Chedraui, entre discursos de una ciudad digna y la basura en las calles

Foto: Enfoque

El discurso del alcalde José Chedraui Budib durante la lectura del Bando Solemne por las Fiestas Patrias habló de una ciudad que debe estar a la altura de sus habitantes; sin embargo, a pocos minutos de la ceremonia, la realidad en las calles del Centro Histórico ofrecía una postal bastante distinta.

 

Como orador oficial del acto, Chedraui aseguró que “gobernar es servir, gobernar es escuchar, gobernar es estar cerca de quien lo necesita”, además de sostener que el poder público solamente tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.

 

 

El mensaje fue pronunciado en medio de una ceremonia solemne encabezada por autoridades estatales y municipales, mientras el zócalo de Puebla se preparaba para dar inicio formal a las actividades de septiembre.

 

Pero apenas a unos minutos del acto protocolario, en Avenida Reforma y 3 Sur, la escena cotidiana parecía contradecir parte de aquel discurso: basura sobre el suelo, precisamente en una de las zonas más transitadas del Centro Histórico.

 

Chedraui también habló de su compromiso para construir una ciudad en mejores condiciones para niñas, niños y jóvenes; una ciudad donde las mujeres vivan con libertad y seguridad, donde las personas mayores reciban la atención que merecen y donde las personas con discapacidad encuentren espacios más accesibles.

 

Palabras que contrastaron con una necesidad mucho más elemental: mantener limpias las calles del primer cuadro de la ciudad.

 

El problema no fue solamente la presencia de residuos, sino el momento y el lugar, mientras el Ayuntamiento participaba en una ceremonia para conmemorar el inicio de las Fiestas Patrias y proyectar una imagen institucional de Puebla, a una calle de distancia la basura permanecía como parte del paisaje urbano.

 

 

La escena convirtió el discurso del alcalde en una suerte de prueba inmediata para su administración. Si, como afirmó Chedraui, gobernar significa servir y mejorar la vida de las personas, la pregunta inevitable es si esos principios también alcanzan a servicios tan básicos como la limpieza de las calles.

 

El contraste resulta todavía mayor cuando el propio alcalde afirmó que la ciudad debe estar “a la altura de la que las y los poblanos podamos merecer”; la imagen de residuos tirados en pleno Centro Histórico difícilmente corresponde con esa aspiración.

 

Y es que no se trataba de una colonia alejada o de una zona de difícil acceso, era Avenida Reforma y 3 Sur, a unos pasos del corazón de la ciudad.

 

La basura terminó funcionando como una especie de contrapunto visual al mensaje oficial: desde el micrófono se habló de servir, escuchar, estar cerca y mejorar la vida de las personas; en la calle, los ciudadanos se encontraron con un servicio de limpieza que, al menos en ese momento, brillaba por su ausencia.

 

Así, la ceremonia del Bando Solemne dejó dos discursos sobre Puebla: el que se pronunció desde el templete y el que ofrecieron las calles.

 

El primero habló de una ciudad digna, accesible y con mejores condiciones para sus habitantes; el segundo, sin necesidad de palabras, mostró basura en el suelo a pocos minutos de una ceremonia encabezada por el propio gobierno municipal.

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