Del INSABI a las Farmacias del Bienestar: la estéril lucha contra la falta de medicinas

Del INSABI a las Farmacias del Bienestar: la estéril lucha contra la falta de medicinas

Foto: Magnific, Enfoque

El gobierno de Claudia Sheinbaum anunció la expansión de las Farmacias del Bienestar a 24 entidades del país, entre ellas Puebla, como una nueva estrategia para facilitar el acceso gratuito a medicamentos, principalmente para personas adultas mayores, con discapacidad y pacientes con padecimientos crónicos.

 

A partir de septiembre y hasta noviembre se instalarán 6,567 puntos de distribución, de los cuales más de 5,500 estarán ubicados en Tiendas de Alimentación para el Bienestar y 1,000 corresponderán a máquinas dispensadoras automáticas que serán colocadas en centros de salud de zonas urbanas y metropolitanas.

 

El esquema contempla la disponibilidad de 22 tipos de medicamentos para atender padecimientos considerados leves, como gripe, diarrea y dolor, así como tratamientos relacionados con enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.

 

Las máquinas contarán con lector de código QR y teclado, y los medicamentos serán entregados de manera gratuita. El personal de enfermería que participa en el programa Salud Casa por Casa podrá emitir las recetas correspondientes, con lo que el gobierno federal busca acercar los tratamientos a la población que enfrenta mayores dificultades para trasladarse a las unidades médicas. Nada puede salir mal…

 

Sin embargo, el anuncio ocurre en medio de un problema de desabastecimiento que se ha prolongado durante los últimos años y que se convirtió en uno de los principales cuestionamientos a la política de salud de la llamada Cuarta Transformación.

 

Desde 2019 y hasta julio de 2026, el colectivo Cero Desabasto ha documentado más de 12,900 reportes relacionados con la falta de medicamentos, incluidos 270 durante lo que va de este año. Las denuncias han involucrado tanto tratamientos de enfermedades comunes como medicamentos especializados y oncológicos.

 

La nueva estrategia representa otro intento del gobierno federal para corregir las deficiencias que han acompañado a distintos modelos de adquisición, almacenamiento y distribución de medicamentos durante los últimos años.

 

Uno de los proyectos más emblemáticos fue la Megafarmacia del Bienestar, inaugurada el 29 de diciembre de 2023 en Huehuetoca, Estado de México, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La instalación fue presentada como una “solución definitiva” al desabastecimiento y con la promesa de contar con prácticamente todos los medicamentos requeridos por el sistema público de salud.

 

El complejo tiene capacidad para almacenar alrededor de 280 millones de piezas; sin embargo, inició operaciones con aproximadamente 2.46 millones, equivalente a menos de 1% de su capacidad. Durante sus primeros meses también registró un número reducido de recetas surtidas y no alcanzó el funcionamiento como gran centro de distribución directa a pacientes que originalmente se había planteado.

 

Para 2026, el costo acumulado del proyecto se ubicó alrededor de 17,635 millones de pesos, mientras que reportes recientes han señalado problemas de infraestructura, baja actividad y dificultades logísticas. Actualmente, la Megafarmacia funciona principalmente como parte de la cadena de almacenamiento y distribución hacia instituciones como el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.

 

Antes de la Megafarmacia también se implementaron otros mecanismos para enfrentar el problema.

 

El Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) fue creado para sustituir al Seguro Popular y garantizar atención médica y medicamentos gratuitos a personas sin seguridad social; no obstante, durante su operación enfrentó cuestionamientos por problemas administrativos, compras, distribución y falta de medicamentos, particularmente oncológicos. El organismo fue desaparecido en 2023 y sus funciones fueron transferidas al IMSS-Bienestar.

 

Otro esquema fue la participación de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) en las compras consolidadas de medicamentos. El objetivo era centralizar adquisiciones internacionales, reducir costos y transparentar los procesos, pero el mecanismo enfrentó retrasos, claves sin adjudicar y dificultades para garantizar el suministro oportuno. El convenio terminó antes de lo previsto y el gobierno retomó otros esquemas de compra.

 

Posteriormente, Birmex asumió un papel central en la adquisición, almacenamiento y distribución nacional de medicamentos; sin embargo, auditorías y reportes han señalado deficiencias administrativas, problemas documentales, cuestionamientos sobre algunas adquisiciones y limitaciones en la capacidad logística.

 

Incluso, las actuales Rutas de la Salud, implementadas por el IMSS-Bienestar para distribuir medicamentos directamente a unidades médicas, han enfrentado el reto de garantizar que las piezas lleguen a la llamada última milla. 

 

Aunque el gobierno federal reporta la entrega de millones de medicamentos y niveles de abasto superiores a 90% en distintos periodos, pacientes y personal médico continúan reportando faltantes en muchas unidades.

 

El reto ahora será determinar si esta nueva estrategia consigue traducirse en un acceso efectivo y constante a medicamentos para los pacientes, particularmente para quienes padecen enfermedades crónicas y requieren tratamientos continuos.

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