La eliminación de los exámenes de admisión para ingresar a la educación media superior no necesariamente fomentará la mediocridad, pero sí representa un reto para las escuelas, particularmente si no se acompaña de mecanismos de diagnóstico, nivelación y apoyo académico, consideró un maestro de una preparatoria pública de la capital poblana.
En entrevista con Imagen Poblana, José, docente de matemáticas con 18 años de experiencia en un plantel público de bachillerato general, explicó que los exámenes de admisión pueden generar desigualdades, debido a que no todos los jóvenes llegan con las mismas condiciones de preparación, particularmente aquellos que cursaron la secundaria en escuelas con mayores rezagos o que no tienen acceso a cursos particulares.
Luego de que el secretario de Educación Pública federal, Mario Delgado Carrillo, confirmara que para el ciclo escolar 2027-2028 se eliminarán los exámenes de ingreso al bachillerato en las 15 entidades que todavía los aplican, el docente poblano señaló que el debate no debe centrarse únicamente en si los estudiantes presentan o no una prueba.
“No es tan simple como decir que quitar el examen fomenta la mediocridad, el examen puede medir la preparación previa que tuvo un alumno, pero no necesariamente su verdadero potencial”, dijo.
El profesor advirtió que el verdadero riesgo se encuentra en eliminar el filtro de ingreso sin fortalecer lo que ocurre dentro de las aulas.
“Yo veo en el salón lo que llega, hay grupos muy heterogéneos: alumnos que tienen dificultades incluso para comprender un texto básico, mientras otros ya dominan contenidos de matemáticas. Si no tenemos un diagnóstico real al ingreso, cursos de nivelación y apoyo diferenciado, el maestro termina siendo un bombero”, comentó.
A su consideración, permitir el acceso de todos los jóvenes a la preparatoria puede representar un avance en materia de inclusión, siempre que las autoridades garanticen las condiciones necesarias para que los estudiantes permanezcan y concluyan sus estudios.
Advirtió que, de lo contrario, podrían incrementarse los problemas de reprobación y abandono escolar durante los primeros semestres.
“La mediocridad no nace de quitar el examen, nace de no invertir en calidad: necesitamos más maestros, capacitación, infraestructura, laboratorios y un currículo exigente, pero realista”, sostuvo.
El docente consideró que el acceso universal a la educación media superior debe ir acompañado del derecho a recibir una educación de calidad.
“Si solamente eliminamos el filtro y no atendemos lo que pasa dentro de las escuelas, vamos a tener más estudiantes en las aulas, pero no necesariamente más estudiantes aprendiendo. El derecho a entrar no puede ser el final de la historia; el derecho a aprender bien es lo que realmente importa”, puntualizó.