¿Qué cambió cuando, en su papel de regenta de AMLO en la capital nacional, Claudia Sheinbaum cambió el nombre del “Árbol de la Noche Triste” por otro que nadie sabe y pocos recuerdan? ¿Le dieron las cuadrillas el necesario mantenimiento que requería el viejo ahuehuete ante el cual lloró Hernán Cortés su derrota ante los mexicas el 30 de junio de 1520?
¿Cambió en algo que el Orange Trump haya decidido rebautizar al Golfo de México con el nuevo adjetivo “de América”? Las cartas marinas siguen llevando el nombre original. Y hasta Google Maps respetó al mismo en todo el mundo, excepto en su versión estadounidense para enojar al ogro.
Una característica común de los populistas. Imponer, sin consultar previa a los expertos y a la población las nomenclaturas que empaten con sus peculiares ideologías políticas.
Y es que ahora como encargada del despacho presidencial, doña Claudia se sacó de la manga mutar la denominación con la que todos conocemos esa franja terrena entre los volcanes que miran al Valle de México.
De “Paso de Cortés” a “Paso de los pueblos indígenas”.
¿Les preguntó sobre esa polémica decisión a quienes residen por ese rumbo? ¿A usted? ¡A nadie!
Sheinbaum, quien entre muchas otras cosas es desconocedora de la historia –también del lenguaje, de la geografía, del civismo y ¡hasta de la ciencia!-- seguramente ni siquiera está enterada de que ese histórico sitio originalmente tenía su propio nombre náhuatl: Cuauhíchcac, cuyo significado en castellano es “El tajón del águila”.
Tajón, por cierto, es un sustantivo usado en algunos países de América Latina para denotar algo hecho de golpe, de una vez o de manera sorpresiva.
Y Sheinbaum soltó ese tajón este domingo durante una visita promocional de ella misma a Puebla.
No perdurará ese cambio. Como tampoco borra la Historia.
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Por supuesto que también provocará polémica y muuuuchas menciones y denostaciones en la cada vez más insoportable mentiñera de Sheinbaum el anuncio que Alejandro “Alito” Moreno hiciera este lunes: denunció ante el gobierno estadounidense a tres conejeros del INE por haberle coartado su libertad de expresión.
Se trata de Arturo Castillo Loza, Rita Bell López Vences y Frida Denisse Gómez Puga, quienes el 30 de julio se invistieron en “torquemaditas” y, desde su Comisión de Santa Inquisición, ordenaron que Moreno borrara sus publicaciones en redes en las que califica al narcopartido Morena como “narcopartido”.
“Alito” sustentó su denuncia en el Global Magnitsky Human Rights Accountability Act, vigente desde 2012, y que ya fue empleada por la Administración Trump para sancionar al juez brasileño Alexandre de Moraes por presunta represión de la libertad de expresión y persecución contra opositores políticos.
El senador y dirigente nacional del PRI también avisó que presentará la misma querella ante la OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Por lo pronto, Castillo Loza, López Vences y Gómez Puga podrían perder su acceso a territorio gringo, si Marco Rubio y, sobre todo, el “quitavisas” Christopher Landau deciden ir en contra de ellos.
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Urgido como está el oscuro gobiernito de Clara Brugada de obtener recursos –igual que el federal--, pues AMLO y Sheinbaum dilapidaron hasta los ahorros de la abuela, su intendente de Policía y Tránsito, Pablo Vázquez, soltó a sus perros.
Hay “mordelones” que, en grupo o pandilla, se dedican a extorsionar a conductores de vehículos.
Y siguiendo el mantra del tlatoani López Obrador, primero van en contra de los más pobres: los repartidores que conducen motocicletas.
Sus “revisiones” de documentos son aparentemente exhaustivas… para a final de cuentas solicitar la conocida “mordida”.
¿Por qué en contra de los repartidores?
Pues porque saben que traen efectivo, producto de las propinas que en algunos pocos casos reciben.
Pero ya hay casos en los que hay agentes –de la Policía Bancaria, incluso-- que portan terminales bancarias para recibir la “multa” con tarjeta de crédito.
Y ni modo de ir al MP a denunciar esas extorsiones.
¡Muchos de ellos también son cuatroteros!
¿Cuánto de lo recaudado así va a las arcas de la Tesorería capitalina?
¿A qué monto asciende la “comisión” de esos “perros”?
@AndySKBrown1
*Pseudónimo bajo el que se redactan informaciones comprobadas que son enviadas por lectores y colaboradores del portal Índice Político.