La Secretaría de Salud confirmó el primer caso de sarampión en la entidad; se trata de una mujer de 30 años, residente del municipio de Puebla y derechohabiente del IMSS Ordinario, la paciente está estable, sin complicaciones graves, y permanece en aislamiento domiciliario.
Tras la detección, se activó de inmediato el Equipo de Respuesta Rápida (ERRA), que incluye bloqueo vacunal en el domicilio, búsqueda de casos sospechosos y refuerzo de vacunación en la zona afectada.
???? Con el objetivo de proteger la salud de la población y fortalecer la vigilancia epidemiológica, el @Gob_Puebla, a través de la Secretaría de Salud, informa sobre la detección del primer caso de sarampión en la entidad, el cual se encuentra debidamente identificado, atendido y… pic.twitter.com/YhnjUc0V4q
— Secretaría de Salud (@SaludGobPue) January 17, 2026
Puebla había permanecido libre de sarampión durante más de un año, a pesar del brote nacional que inició en febrero de 2025 y ha afectado a todas las entidades del país. A nivel nacional, se reportan más de 7,000 casos confirmados acumulados y al menos 24 defunciones asociadas.
Este primer caso en Puebla enciende las alertas, ya que el virus circula activamente en México tras años de eliminación endémica.
¿Las vacunas aplicadas en la niñez protegen en la vida adulta?
Sí, en la gran mayoría de los casos. La vacuna contra el sarampión, parte de la triple viral o SRP (sarampión, rubéola y parotiditis) induce una inmunidad duradera y, en muchos casos, de por vida. Una dosis proporciona alrededor de 93 % de eficacia para prevenir la enfermedad.
Dos dosis, que es el esquema recomendado en la infancia, alcanzan hasta 97 % de protección.
La evidencia serológica y epidemiológica indica que aproximadamente 95 % de las personas vacunadas mantienen anticuerpos detectables incluso 11-15 años después de la segunda dosis; no se recomienda revacunación rutinaria en adultos si se completó el esquema en la niñez, aunque en contextos de brote o alto riesgo, se sugiere verificar o aplicar dosis adicionales; además la inmunidad natural por haber padecido la enfermedad también es de por vida.
¿Por qué es más grave el sarampión en adultos?
Aunque comúnmente se asocia con la infancia, el sarampión puede ser más severo en adultos, especialmente en mayores de 20 años y en personas con sistema inmunitario debilitado.
Las razones incluyen que en los adultos el sarampión suele provocar una respuesta inmunológica más intensa, lo que se traduce en síntomas más severos y un mayor riesgo de inflamación excesiva, además de una probabilidad elevada de complicaciones graves, como neumonía, presente hasta en 6 % de los casos y responsable de alrededor del 60 % de las muertes; encefalitis, infecciones secundarias, diarrea severa, daño neurológico e incluso la muerte.
Si bien los niños menores de cinco años y los adultos mayores también presentan mayor vulnerabilidad, los adultos no vacunados o con esquemas incompletos enfrentan un riesgo significativamente mayor de hospitalización y secuelas.
En brotes recientes en México, se han reportado complicaciones graves y defunciones principalmente en no vacunados o con vacunación incompleta.
¿Cómo se contagia el sarampión y qué rol juegan los cubrebocas?
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas conocidas, una persona infectada puede transmitirla a de 12 a 18 personas cercanas no inmunes, se propaga por vía aérea a través de gotículas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar.
El virus permanece activo en el aire o superficies hasta 2 horas después de que la persona infectada se retira del lugar. El contagio inicia 4 días antes de la aparición del sarpullido y dura hasta 4 días después, el periodo de incubación es de 7 a 21 días.
Por ello, las autoridades recomendaron explícitamente el uso de cubrebocas en espacios públicos y cerrados, junto con lavado frecuente de manos.
Aunque la vacunación es la medida principal y más efectiva, los cubrebocas ayudan a reducir la transmisión de gotículas respiratorias, como se ha visto en otras infecciones virales; en contextos de brote, combinan con higiene y aislamiento para romper cadenas de contagio.